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En fecha 3 de febrero de 2016, el Tribunal Supremo ha dictado sentencia en recurso de casación para la unificación de doctrina en la cual podemos encontrar una serie de consideraciones interesantísimas en lo que tiene que ver con el ejercicio de actividades económicas.

La primera y gran aportación tiene que ver con si las pérdidas económicas reiteradas en el desarrollo de una concreta actividad económica pueden hacer perder a ésta su objeto, al considerarse no rentable.

En la sentencia del Tribunal Supremo analizada, el contribuyente tiene como su actividad principal, registrador de la propiedad. A su vez, desarrollaba otras dos actividades económicas –una hípica y la explotación forestal de una finca- las cuales acumularon reiteradas pérdidas durante varios ejercicios.

En este sentido, la Administración Tributaria negó la existencia de estas actividades al no existir beneficios y consideró que no eranmás que un vehículo para minimizar el impacto económico que la actividad principal le generaba al contribuyente.

Tal y como argumenta la sentencia analizada, las diferentes normas reguladoras del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas han definido siempre las actividades económicas como aquellas en las que el contribuyente ordena por cuenta propia los medios de producción o los recursos humanos con el propósito de intervenir en la producción y distribución de bienes o servicios.

A diferencia de lo que consideró la Administración tributaria y confirmó el Tribunal Superior de Justicia en la sentencia de instancia, la conclusión jurídica del Tribunal Supremo argumenta que la rentabilidad económica queda fuera por tanto de la definición de actividad económica y no es susceptible de eliminar, por sí misma, la consideración de que se está realizando el ejercicio de una actividad de económica.

Asimismo, esta sentencia defiende que la esencia de toda actividad económica es la obtención de beneficio, si bien cuando las pérdidas son constantes y mantenidas durante diversos ejercicios se podría poner en cuestión la existencia de actividad económica.No obstante, tal afirmación requiere de un análisis exhaustivo y completo de la actividad que demuestre su irracionalidad, extremo que no se realizó ni por la Administración ni por el Tribunal Superior de Justicia.

El otro gran argumento de interés de la sentencia, gira en torno si el hecho de que una de esas actividades, la hípica, podría ser considerada una afición –hobby- y ello podría justificar la inexistencia de una voluntad real por parte del contribuyente del ejercicio de la misma.

En este sentido, el Tribunal Supremo esgrime que una actividad de entretenimiento no puede ser excluida del ámbito de las actividades económicas por el solo hecho de ser «entretenimiento»; asimismo, nos recuerda que estas actividades de «entretenimiento» cuando tienen resultados positivos no son excluidas del ámbito de las actividades económicas por la Administración.

Jordi Brotons

Socio del área Tributaria

Artículo original publicado en el nº 2 de la Butlleta d’Actualitat Jurídica de 2016.