934 34 46 97 aamc@aamcabogados.com

 

 

 

Estamos ante el resurgir de las criptomonedas. El Bitcoin vuelve a dispararse y capta la atención de los inversores. Superando la barrera de los 10.000 € vuelve a recordar la carrera alzista de finales de 2017, que culminó con un desplome sin precedentes que arruinó los florecientes negocios de criptomonedas.

¿Se repetirá la caída de 2.017? ¿qué diferencia hay entre lo que pasó y lo que está pasando? Pues principalmente ha cambiado el perfil del inversor, en la anterior etapa el crecimiento lo sostuvieron inversores minoristas, ya que se generalizó el conocimiento de las criptomonedas que resultaban accesibles a la totalidad de la población, desde el taxista al abogado, todo el mundo manejaba un wallet.

La diferencia hoy es que las criptomonedas las están impulsando las instituciones, confirmando la presencia de este tipo de activos el anuncio de Mark Zuckerberg de que Facebook va a lanzar su propia criptomoneda, la Libra. Esto ratifica el respaldo de las grandes corporaciones a las monedas virtuales.

Independientemente de la necesidad de un marco regulatorio que aclare la situación de las criptomonedas, que las dotaría de seguridad pero también terminaría con su volatilidad y atractivo para avezados inversores, nos encontramos ante un interés evidente y un incremento de la demanda de criptos, que los analistas consideran va mantenerse en el tiempo, anunciando los más optimistas que el Bitcoin a corto-medio plazo llegará hasta los 100.000 USD.

Este resurgir va a suponer también una necesidad de conocimiento generalizado de las obligaciones, sobre todo fiscales, que las operaciones con criptomonedas conllevan.
Así el Bitcoin es un medio de pago y activo de inversión cuyos beneficios hay que declarar en renta y la Agencia tributaria ya ha desplegado un Plan de Actuación para conocer y controlar las operaciones con este tipo de criptomonedas.

De este modo, en caso de obtener una ganancia por la venta de criptomonedas hay que declarar ese incremento patrimonial en la Declaración de la Renta, yendo los tipos impositivos del 19 al 23 %.

Cuestiones como el intercambio de criptomonedas también tienen que ser declarados y en el caso de que las transacciones las realicen empresas deben estar perfectamente contabilizadas declarándolas en su Impuesto de Sociedades.

La propia naturaleza de las criptomonedas, y el anonimato que las hace atractivas para muchos inversores, hace necesario ser especialmente cuidadosos con este tipo operaciones recomendando el asesoramiento profesional continuo a través de expertos en la materia.

Cualquier operación con los beneficios obtenidos por operaciones con Bitcoin, o con cualquier otra criptomoneda, van a ser objeto de riguroso análisis, por lo que los protocolos de blanqueo y los manuales de cumplimiento normativo de cualquier entidad financiera o empresa va a exigir unos estándares de transparencia elevados, que pueden frustrar fácilmente el éxito de los negocios derivados de la utilización de criptodivisas.

Despachos multidisciplinares como AAMC  ofrecen asesoría integral sobre todo lo relacionado con criptoactivos.